martes, 18 de febrero de 2014

miércoles, 12 de febrero de 2014

Llamados a hacer nuestro el dolor de los demás

Aquí tenéis un fragmento de la última oración. Si quieres más pincha aquí.

Felices los que ante el sufrimiento propio o ajeno no tiráis la toalla, ni os dais por vencidos.
Felices los que no quedáis paralizados en vuestro dolor y os movéis buscando consuelo y medicina.
Felices, si frente al dolor acudís a la oración, mirando la cruz, mientras lucháis a brazo partido para ganar la batalla
Felices los que gritáis, sudando sangre, en vuestro Huerto de los Olivos – cada uno tiene el suyo - : “si es posible pase de mí este cáliz” y añadís, mirando al Padre, “pero no se haga mi voluntad sino la tuya” .Felices los afligidos si tenéis una esperanza infinitamente mayor que vuestra aflicción.
Felices los que sufrís, si en medio de vuestro dolor, no recubrís con escamas vuestra piel,
y dejáis que os acaricien y consuelen.
¡ Seréis consolados !
Felices si no os avergonzáis cuando las lágrimas surcan vuestras mejillas.
Felices si lloráis y os afligís, pidiendo perdón, por los pecados cometidos.
Felices si habéis aprendido a llorar con los que lloran y felices, también, si lloráis y nadie enjuga vuestras lágrimas.
Bienaventurados y felices si no veis el sufrimiento ajeno como castigo de Dios, sino como invitación y llamada a la ayuda solidaria, para convertir este valle de lágrimas en un prado verde de alegría, hoy y mañana. 

martes, 21 de enero de 2014

La primera del 2014

Estrenamos año, y por primera vez la oración la organiza un colegio: Adoratrices. Aquí tenéis una foto




lunes, 13 de enero de 2014

Perdón por el retraso

Aquí tenéis un fragmento de nuestra última oración que nos organizó la gente del Coro Diocesano el pasado mes de diciembre en la iglesia de San Bartolomé. Si quieres conseguirla completa pincha aquí.
Míranos desde tu misericordia, Señor, y ven a nuestros países maltratados por la violencia y la corrupción. Ven y mira nuestras ciudades llenas de temor y de rejas. Nos dan miedo nuestras propias ambiciones y deseos de poder; entonces, nos encerramos en nuestros prejuicios y pequeños intereses, que esconden el dolor de las fragilidades, necesidades y dolencias que no queremos asumir.
¡Míranos desde el pesebre, Señor! Y desde aquel humilde establo pon tu corazón junto al niño que crece en el barro de nuestras poblaciones; muestra tu corazón al joven sin futuro y consumido por las drogas en las esquinas; Compadécete, Señor, del cesante violentado en su dignidad, que deambula por las calles solitario, y de tantas mujeres maltratadas que asumen con sacrificio y trabajo el cuidado de sus hogares marginados; Mira, Señor, la soledad del anciano abandonado en un asilo y acude por favor a su encuentro.
¡No, Señor! Este no es el mundo que soñaste. Por eso te necesitamos y repetimos: ¡Ven, Señor! Ven a compartir el pan que nos hace falta; ven, Señor, a devolvernos la dignidad de ser hijos de un mismo Dios, dignidad tan pisoteada por los poderes de este mundo. Ven Señor a darnos vida, y vida en abundancia.
Señor, no tenemos nada que entregarte; y, más aún, continuamente rompemos nuestros propósitos y alianzas contigo; pero sabemos, Señor, que tu generosidad sólo espera de nosotros una acogida en el que sufre y es ahí donde se produce el encuentro: Ven, Señor, y danos la gracia de servirte en el enfermo; de alimentarte, vestirte y abrigarte en el que sufre; de visitarte en la soledad de la prisión, de la enfermedad o del abandono.
¡Ven, Señor, necesitamos tanto de tu encuentro!



lunes, 23 de diciembre de 2013

miércoles, 18 de diciembre de 2013

La foto de diciembre

Aquí tenéis la foto de la última oración, no salio muy bien la foto, pero bueno la próxima esperemos que salga mejor


martes, 10 de diciembre de 2013

Ejercicios de oración

VII – EJERCICIO DENTRO DE JESÚS

 Ser cristiano consiste en sentir como Jesús y vivir como Jesús. Sentir como Jesús consiste en tener la misma disposición de Jesús y la disposición está tejida de emoción, convicción y decisión. Tener los mismos sentimientos que Cristo Jesús consiste en vivir la temperatura interior de Jesús, en participar de su vida profunda y para eso necesitamos descender en el Espíritu Santo a los manantiales primitivos y originales de Cristo Jesús, donde nacen los impulsos, las decisiones y la vida.
Esta zambullida en las armónicas profundas de Jesús, sólo será posible en el Espíritu Santo que enseña toda la verdad. Verdad con mayúscula, verdad objetivada, sustantivada. El mismo Cristo Jesús.
Toma pues, una posición orante, convenientemente relajada. Ve silenciando todo, el mundo exterior, el cuerpo, la mente. Ponte en actitud de fe. Pide una asistencia especial al Espíritu Santo. Imagina a Jesús en adoración, por ejemplo de noche, en la montaña, bajo las estrellas. Luego, recoge las facultades, concéntrate. Y con infinita reverencia en fe y paz asómate al interior de Jesús y con la sensibilidad del Espíritu Santo trata de sorprender, detectar, presenciar algo de lo que sucede en esos abismos.
Sumergido en esta atmósfera, quieto e inmóvil, trata de presenciar lo que Jesús vivía, cómo se sentía Jesús cuando decía, por ejemplo: “Santificado sea tu nombre”. Presenciar cómo sería la admiración y veneración que Jesús sentiría por el Padre, al decir, por ejemplo: “Padre, glorifica tu nombre”, o al rezar el Padrenuestro. Qué sentiría, cómo sería aquella actitud de ofrenda y sumisión que Jesús experimentaría ante la voluntad del Padre cuando decía: “no se haga lo que yo quiero sino lo que quieras tú”. O cuando decía: “hágase tu voluntad”. Qué sentía, por ejemplo, cuando decía: “así como tú y yo somos uno”.
Trata de revivir todo eso, de participar en esas vivencias íntimas del Señor. Hacer tuyo, experimentar tú mismo lo que Jesús experimentaría.
Este es el conocimiento que supera todo conocimiento. Esta es la eminente sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, que decía San Pablo. Luego regresa mentalmente a la vida. Imagina situaciones difíciles y enfréntalas con la disposición interior de Jesús.
Y aquí haz una inversión. Hasta ahora, tú te has colocado en el lugar de Jesús, ahora coloca a Jesús en tu lugar. Qué haría Jesús si estuviese en mi caso, cuál sería su reacción si le hicieran lo que a mí me hicieron, cómo quedaría el corazón de Jesucristo si le marginaran como a mí, si se encontrara en este conflicto. El objetivo de la oración es vivir como Jesús, ser como Jesús.