jueves, 6 de marzo de 2014

La alegría de anunciar el Evangelio

Se acerca el día del Seminario, aquí os ponemos el vídeo que nuestros compañeros de Burgos han preparado para este día, supongo que veréis alguna cara conocida.



miércoles, 26 de febrero de 2014

Ejercicios de oración

VIII – ORACIÓN ESCRITA


Para momentos de emergencia, por ejemplo en momentos de suma aridez, aguda dispersión o graves disgustos, la oración escrita puede ser la única manera de orar.
Se trata de escribir, sencillamente, aquello que uno quiere o quisiera decir a Dios.
Es uno de los medios más eficaces para sujetar la atención. Tiene, además, la ventaja de poder orar con esas mismas palabras tiempos más tarde.





martes, 18 de febrero de 2014

miércoles, 12 de febrero de 2014

Llamados a hacer nuestro el dolor de los demás

Aquí tenéis un fragmento de la última oración. Si quieres más pincha aquí.

Felices los que ante el sufrimiento propio o ajeno no tiráis la toalla, ni os dais por vencidos.
Felices los que no quedáis paralizados en vuestro dolor y os movéis buscando consuelo y medicina.
Felices, si frente al dolor acudís a la oración, mirando la cruz, mientras lucháis a brazo partido para ganar la batalla
Felices los que gritáis, sudando sangre, en vuestro Huerto de los Olivos – cada uno tiene el suyo - : “si es posible pase de mí este cáliz” y añadís, mirando al Padre, “pero no se haga mi voluntad sino la tuya” .Felices los afligidos si tenéis una esperanza infinitamente mayor que vuestra aflicción.
Felices los que sufrís, si en medio de vuestro dolor, no recubrís con escamas vuestra piel,
y dejáis que os acaricien y consuelen.
¡ Seréis consolados !
Felices si no os avergonzáis cuando las lágrimas surcan vuestras mejillas.
Felices si lloráis y os afligís, pidiendo perdón, por los pecados cometidos.
Felices si habéis aprendido a llorar con los que lloran y felices, también, si lloráis y nadie enjuga vuestras lágrimas.
Bienaventurados y felices si no veis el sufrimiento ajeno como castigo de Dios, sino como invitación y llamada a la ayuda solidaria, para convertir este valle de lágrimas en un prado verde de alegría, hoy y mañana. 

martes, 21 de enero de 2014

La primera del 2014

Estrenamos año, y por primera vez la oración la organiza un colegio: Adoratrices. Aquí tenéis una foto




lunes, 13 de enero de 2014

Perdón por el retraso

Aquí tenéis un fragmento de nuestra última oración que nos organizó la gente del Coro Diocesano el pasado mes de diciembre en la iglesia de San Bartolomé. Si quieres conseguirla completa pincha aquí.
Míranos desde tu misericordia, Señor, y ven a nuestros países maltratados por la violencia y la corrupción. Ven y mira nuestras ciudades llenas de temor y de rejas. Nos dan miedo nuestras propias ambiciones y deseos de poder; entonces, nos encerramos en nuestros prejuicios y pequeños intereses, que esconden el dolor de las fragilidades, necesidades y dolencias que no queremos asumir.
¡Míranos desde el pesebre, Señor! Y desde aquel humilde establo pon tu corazón junto al niño que crece en el barro de nuestras poblaciones; muestra tu corazón al joven sin futuro y consumido por las drogas en las esquinas; Compadécete, Señor, del cesante violentado en su dignidad, que deambula por las calles solitario, y de tantas mujeres maltratadas que asumen con sacrificio y trabajo el cuidado de sus hogares marginados; Mira, Señor, la soledad del anciano abandonado en un asilo y acude por favor a su encuentro.
¡No, Señor! Este no es el mundo que soñaste. Por eso te necesitamos y repetimos: ¡Ven, Señor! Ven a compartir el pan que nos hace falta; ven, Señor, a devolvernos la dignidad de ser hijos de un mismo Dios, dignidad tan pisoteada por los poderes de este mundo. Ven Señor a darnos vida, y vida en abundancia.
Señor, no tenemos nada que entregarte; y, más aún, continuamente rompemos nuestros propósitos y alianzas contigo; pero sabemos, Señor, que tu generosidad sólo espera de nosotros una acogida en el que sufre y es ahí donde se produce el encuentro: Ven, Señor, y danos la gracia de servirte en el enfermo; de alimentarte, vestirte y abrigarte en el que sufre; de visitarte en la soledad de la prisión, de la enfermedad o del abandono.
¡Ven, Señor, necesitamos tanto de tu encuentro!